AJUSTES SECUNDARIOS
Los sociólogos denominan
ajustes secundarios, a la práctica
individual consistente, en la utilización
por parte de un miembro de una organización de
medios de esta para alcanzar fines
propios, no autorizados por la organización. El individuo
persigue aumentar el disfrute de las cosas buenas de la vida adaptando
los intereses comunes a los suyos particulares , y al mismo tiempo refuerza la estabilidad
institucional de la organización al reafirmar su fidelidad personal a la misma.
Virtuosos de los ajustes secundarios en sus respectivas organizaciones han
sido, Miguel Blesa (finanzas) Hosni Mubarak (política) o Maciel Macías (religión).
En las sociedades esclavistas
o feudales, los ajustes secundarios eran
muy amplios y generalizados entre la masa trabajadora , careciendo las
organizaciones pre- capitalistas de
instrumentos adecuados para su
limitación y control. Los esclavos y los
siervos de la gleba rapiñaban gran parte
de lo que producían, y los imperios esclavistas y los nobles feudales
sucumbieron a la infidelidad de sus sometidos y al fraude generalizado en sus
respectivos modos de producción.
Una de las preocupaciones existenciales que tenemos todos
los individuos es cumplir con lo que los demás esperan de
nosotros. La vida en sociedad tiene tantas ventajas, que, para muchas personas, la existencia fluye ,desde la adolescencia
hasta la muerte, como meros sujetos de
las expectativas que los demás tienen sobre ellos. Gran parte de los individuos de las
organizaciones de Miguel Blesa, Hosni Mubarak y Maciel Macias formaban parte de este grupo de seres humanos que se pasan su existencia abrumados por la
mirada de los otros, y que con su indolencia existencial facilitan los
ajustes secundarios que se suceden en
toda clase de emprendimientos humanos.
Es frecuente que, individuos fieles y convencionales lleven a
sus organizaciones a la cumbre de su poder, con la inestimable ayuda de la
suerte. Nunca fue tan abultada la cuenta de resultados de Caja Madrid como con Blesa, ni nunca estuvo mejor
gobernado Egipto que con Mubarak , ni jamás
estuvieron tan arrinconados el Opus Dei o los Jesuitas que frente al embate de Maciel
Macías.
Por otra parte, las presiones evolutivas han configurado
nuestro cerebro para que prime la coherencia sobre otras reglas de funcionamiento, lo que ha
propiciado, como explica Daniel Kahneman
,que cuando cambiamos de opinión, perdamos gran parte de la capacidad de
recordar como pensábamos antes. Así que, inevitablemente, Blesa será recordado como el causante de la nacionalización
de Bankia, Mubarak como un sanguinario dictador y Maciel como un amante del
sexo con menores. Al archivar solo la ultima versión de cualquier historia
nuestros cerebros suprimen la ambigüedad,
eliminando la información antigua que amenaza a la coherencia de la
historia.
El entender el mundo en base a historias coherentes, más que
en base a historias verdaderas, ha tenido evidentes ventajas evolutivas para la especie humana, y en particular para
algunos profesionales como los periodistas, los economistas y los contables.
También el odio es una virtud adaptativa de la
especie y también sirve al propósito básico de la coherencia. Para el odiador,
el mundo se hace más comprensible y predecible , ya que el odio le permite ligar
causas
con efectos, y reducir la ansiedad que nos provoca la complejidad de la
vida. Si entendemos el cerebro como un ecosistema, en que coaliciones de neuronas compiten por hacerse con el
comportamiento , el odio a los otros nos
ayudaría a superar el galimatías interior que somos y que nos impide actuar y tomar decisiones.
En términos evolutivos, el odio más productivo para la sociedad , es el odio de los fuertes contra los mas débiles. Ello les da la oportunidad, a
los que no sucumben al odio ajeno, de superar una limitación tan humana como es la avaricia cognitiva. Ya
sea mediante coaliciones de neuronas (David Eagleman), que les permiten un mayor grado de focalización
en sus metas que al resto de los humanos, ya sea mediante la combinación
tradicional de la sociología de logro aplazado y comportamientos compensadores,
el caso es que ser odiado puede ser el pre-requisito para ser un artista, o un científico o un miembro destacado de la sociedad. De una o
de otra forma hay que reconocer y agradecer a los antiguos habitantes de Castrillo Matajudios (provincia de
Burgos, España) su contribución a los
175 premios Nobel (entre otros muchísimos logros ) obtenidos hasta el momento
por el pueblo de Israel.
Una de las preocupaciones más grandes que tenemos todos los
seres humanos es cumplir con lo que los
demás esperan de nosotros. Lamentablemente para los humanos este deseo de ser
como los demás, por si solo, no nos
hubiera llevado como especie mucho mas allá de ser unos australopitecos
carroñeros. Ser odiado es una fatalidad como individuo , pero puede ser es una
virtud de la especie , que, incapaz por si misma de ir mas allá de las
funciones reproductivas , delega , por el brutal método de camina o revienta, en
algunos de sus individuos , la ampliación
e intensificación de las cosas agradables de la vida.
Lo mejor de la civilización , la intensificación de las
cosas agradables de la vida, se sustenta , paradójicamente, sobre la
sobreproducción intelectual y el
sufrimiento de los menos, igual que nuestras vidas individuales reposan sobre
cientos de miles de espermatozoides nasciturus masacrados (nuestros hermanos) y nuestro cerebro, la persona que nuestros
amigos y familiares conocen, se ha construido, tal como es, sobre el asesinato de cien mil millones de
neuronas inocentes en las últimas fases del embarazo.